BOTELLO VUELVE A PERDER Y DIVIDE MÁS A LOS PANISTAS |
Hoy, 25 de febrero, Roberto Carlos Cabrera Valencia presentó renuncia a su candidatura al cargo que aspiraba de presidente del Comité Directivo Estatal del PAN. Simple, dado que no tenía los votos necesarios de entre los 82 u 84 consejeros políticos estatales, para obtener la victoria, por lo que prefirió tirar la toalla (igual que Botello) y dejar el camino libre al diputado local Ricardo Anaya Cortés, antes que hacerle comparsa y legitimar a quien desde ahora ya es el virtual presidente de ese partido. Aunado a lo anterior, aumenta nuestro interés en virtud de que, habiendo perdido los panistas las elecciones al gobierno del estado el pasado 5 de julio, desde entonces los miembros de este partido (los de la cúpula) empezaron a despedazarse echándose culpas unos a otros, buscando a los responsables de la derrota, aunque a la fecha nadie ha aceptado ser los padres de esa estrepitosa caída; pero, aun más interesante es que la disputa de los panistas se está dando entre dos de los exsecretarios del gobierno de Francisco Garrido. Efectivamente, este evento ya sucedió anteriormente cuando “designó” Garrido al actual presidente, a Edmundo Guajardo, sí la división de los grupos de poder al interior de PAN ya viene desde ese entonces, entre Alfredo Botello, quien ocupara la Secretaría de Gobierno y Ricardo Anaya, quien a su vez cobraba en la cartera de la Secretaría Particular del Ejecutivo y manejaba más dinero que el propio gobernador. El mismo episodio se vuelve a repetir. Ahora, ya sin el control de Garrido, los enanos crecieron y cada uno quiere su propio circo para invitar solo a aquellos que formen parte del grupo de (así se les identifica), duros (Botellístas) o neos (Anayistas). Estos dos exfuncionarios de Garrido, ya sin las riendas que los controlen, ahora buscan ellos mismos el control de las ruinas que dejaron del PAN, franquicia que por cierto pretenden seguir explotando en lo sucesivo y serán los que obtengan el triunfo, quienes decidan la mayor parte de las candidaturas a los cargos de elección popular para el 2012, de ahí el supremo interés de los participantes. Tras de cada uno de ellos, hay grupos bien consolidados, unos más añejos que otros, pero ahí están, grupos respecto de los cuales también niegan su existencia. Ahí están. Estos grupos ahora se exhiben en los medios de comunicación impresa en inserciones pagadas. Echemos un pequeño vistazo a la nueva composición de estos grupos que han hecho alianzas para posicionarse desde ya y apartar, como cuando alguien se quiere inscribir en primaria, su lugarcito para apuntarse en las elecciones más próximas y así seguir en la nómina del partido y de la burocracia federal, estatal o municipal, como lo han hecho, por ejemplo, el senador Enrique Tamborrel Suárez, que acumulará 12 años cobrando ininterrumpidamente o el mismo Alfredo Botello que llevaba 15 años en nómina, o el senador Eduardo Nava, quien también acumulará 12 años de cobrar sus estipendios en la burocracia y así sucesivamente; por eso el gran interés del secuestrar al PAN y lo mismo hacen en los demás partidos, no crea usted que solo en este, no, en todos es lo mismo. Así las cosas, ahora Armando Rivera Castillejos, expresidente municipal de Querétaro, antes enemigo de Garrido, luego entonces de Anaya, ahora se alía a este y le oferta los votos de los consejeros de su grupo ¿A cambio de qué? Todo hace suponer que uno de los delfines de Armando se quedará con la coordinación del grupo parlamentario del PAN en la LVI Legislatura, ya que Anaya dejará la coordinación, cargo que inicialmente no estaba dispuesto a sacrificar. Así pues, nace un nuevo grupo político que se alía (como PAN-PRD) con su antiguo enemigo para vencer al grupo de los duros. Por parte del grupo del Alfredo Botello, hay que recordar que estos apoyaron a Francisco Domínguez, antes que hacerlo con Arturo Maximiliano Pérez, que buscaba el cargo que hoy ocupa Francisco. El precio ahora lo está pagando el presidente municipal de Querétaro, Francisco Domínguez, quien ha tenido que arropar (dándoles empleo) a los allegados del grupo de Botello, así tenemos que la secretaria que era de Alfredo en la Secretaría de Gobierno, ahora es de Francisco, el sobrino de Botello que era Director de Jurídico, ahora está en el mismo cargo en el municipio y así sucesivamente. A Francisco no le ha salido caro pagarle a Botello, pues sin la ayuda del grupo de este, aquel jamás hubiera llegado a donde ahora está. Este es un nuevo grupo que se está fortaleciendo al amparo de empleos, dádivas y cumplimiento de compromisos contraídos desde las designaciones y no elecciones a las que estuvo acostumbrada la militancia panista. Fue pues la tablita de salvación de los duros, ahí siguen en la nómina. Así las cosas, los antes indivisibles panistas, ahora, visiblemente tenemos amalgamados por intereses circunstanciales dos “grandes grupos” de panistas, revueltos todos, pero bien definidos en los bandos. Uno de ellos, tiene como cabezas visibles a Ricardo Anaya y Armando Rivera, aquel que endeudó al municipio de Querétaro con 500 millones de pesos y que Manuel González alegremente (el que alguna vez soñó que ya era gobernador) elevó la deuda a más de 800 millones; Armando que busca afianzar otro cargo de elección popular para las próximas elecciones, el filántropo que ahora se alía abiertamente con la iglesia católica para ganarse la simpatía de sus feligreses. En el otro grupo, las cabezas que asoman son las de Francisco Domínguez, presidente municipal de Querétaro y Alfredo Botello, que ostenta el poder de facto dentro del municipio. A la sobra de estos dos grandes grupos están todos los panistas, adherentes y si aun los hay, los simpatizantes. Por lo pronto, no se vislumbra la integración de más grupos. Gentil lector, lo señalamos con meridiana precisión en anterior colaboración, el PAN está multifraccionado, multidividido y en decadencia. Ahora de acuerdo a la lógica política, se espera que la dirigencia que ya encabeza Ricardo Anaya Cortés, empiece a pavimentar fino para (hay que estar al día en la terminología política) cubrir los grandes baches que no pudo tapar el famosísimo “dragón” (Garrido, por supuesto), máquina que resultó un fraude. En consecuencia, a recomponer el PAN, a curar heridas, a tejer fijo para estar en mejores condiciones para la próxima contienda política. |