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CAÓTICA LEGISLATURA

Ya se veía venir el escenario que hoy viven los diputados que integran la LVI Legislatura del Estado. Mañana 26 de marzo cumplen su primer sexto del tiempo que les concede la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Efectivamente, solo son tres años de trabajo que le corresponde a cada legislatura y la actual, que inició el 26 de septiembre pasado, mañana cumple exactamente seis meses. Haciendo un balance del trabajo legislativo durante este primer sexto de periodo constitucional, el resultado que arrojan los trabajos legislativos son aún muy raquíticos. Eso sí, lo que ha sobresalido son los grandes problemas que viven al interior los dos grupos legislativos o parlamentarios mayoritarios y que vienen arrastrando desde el pasado proceso electoral, a saber son el Pan y el PRI. Ambas composiciones o integraciones parlamentarias fueron integradas en forma “sui generis”, por eso los problemas que aun no pueden resolver y que afectan el trabajo parlamentario.

Dentro del grupo del PAN, que se integra por 10 diputados, unos formaban parte del grupo de Pancho Garrido (ex gobernador), otros de Armando Rivera (ex presidente municipal) y el menor adscrito a los ablandados “duros” (botellistas). Dentro de estos grupos hay de todo, disciplinados, indisciplinados, rebeldes, institucionales, ambiciosos, agradecidos y desagradecidos. Así que todos juntos son un grupo bastante “especial”. Los hay preparados, o sea letrados e incultos, lo que hace aun más complicado el asunto.

Los panistas vienen de una estrepitosa derrota electoral, de la cual solo recibieron migajas, pensando que se quedarían con todo el “pastel”, habiendo perdido a su líder político o moral que los conducía; se quedaron “huérfanos”. Esto ha propiciado que los afanes por sobresalir, a como dé lugar, por parte de algunos diputados panistas se hayan desbordado y el actual presidente del comité ejecutivo estatal, recién electo como presidente volvió a salir de otro proceso electoral interno muy desgastado y con más compromisos que ha tenido que cumplir; él, por su parte se vio obligado a dejar la coordinación de su bancada. No perdamos de vista que, a pesar de que es facultad estatutaria del presidente del PAN designar al coordinador de grupo legislativo, tuvo que subordinar esa atribución en aras de la “unidad” que no logró, para satisfacer las apetencias de los distintos grupos que integran a los diez diputados panistas. Una salida “salomónica” fue hacer rotativa la coordinación y dividirla en cuatro periodos; el primer periodo corresponde a León Enrique Bolaño Mendoza, del grupo de Garrido y Anaya; el segundo le tocó a Marcos Aguilar Vega, perteneciente al grupo de Armando Rivera; estos ya fueron decididos (además del que ya cumplió el mismo Anaya de seis meses) y quedan pendiente otros dos, en donde se encuentran no los menos importantes, pero sí los otros grupos disidentes, aunque se diga que buscan la unidad, esta no la han obtenido, porque no han sido incluyentes, según han argumentado que es la razón de la inconformidad. El asunto no termina y mañana habrá sesión de la LVI Legislatura, veremos que sucede con la nueva coordinación y quién manda, si el presidente del PAN, o sea Ricardo Anaya o el nuevo coordinador, antes subordinado del mismo Ricardo Anaya en la Secretaría Particular.

Los priístas andan en las mismas, aunque hay algunas razones diferentes que han causado parte de los problemas que han generado la división, la insubordinación, la rebeldía y, sobre todo la ambición; curiosamente los legisladores priístas, cuyo grupo se conforma por nueve, ahora sí tienen un líder político y moral encarnado en el gobernador, pero aun con todo y ello, las ambicione se desbordan, claro que se aprovecharon por la soberbia que ha caracterizado a Hiram Rubio García, actual presidente de la mesa directiva y coordinador del grupo legislativo. Unos buscan canonjías personales sin mostrar un buen trabajo legislativo y otro busca quedar bien con el gobernador. La razón de la soberbia es el “exceso” de trabajo por desempeñar simultáneamente ambas funciones, lo que le ha merecido sobradas críticas de adentro y fuera de la legislatura; funcionarios de primer nivel se han quejado de que no les recibe ni las llamadas, so pretexto de compromisos de trabajo y alta carga de responsabilidades. Actitud que han aprovechado aquellos que nunca se imaginaron desempeñarse como legisladores y sin experiencia alguna en el ámbito solo piensan en las prerrogativas, en los beneficios que les trae la función de legislador. En seis meses solo se ha sabido de ocurrencias y no se cuenta con una verdadera agenda legislativa que guíe los trabajos en bien de los queretanos; hay dos vice o subcoordinadores que son Bernardo Ramírez Cuevas y Dalia Garrido Rubio. El primero más bronco, inquieto, ambicioso, pero sin experiencia. La segunda, más “cuajada”, más seria (con la escuela de Enrique Burgos), en espera de instrucciones. 

En el resto, los otros seis legisladores, hay de todo. Jesús Llamas podría hacer un buen papel, pero es el secretario de la CTM y sería más de lo mismo que no quieren. Los jóvenes de San Juan del Río, Luis Antonio Mejía y Fabián Pineda Morales, jóvenes ambos, quienes dieron la sorpresa electoral, seguramente habrán de desempeñar un buen papel, pero deberán dejar a un lado la soberbia que hundió a Hirám y por eso dejará la mesa directiva en manos de alguno de sus compañeros. La Dra. Blanca Pérez Buenrostro, con experiencia en el arte de gobernar y buen don de gentes, le impide un problema de salud el pleno desempeño físico de una actividad de constante representación política y legal de la propia legislatura del estado. Al Arq. Juan José Jiménez, le falta mucha experiencia y no tiene madera de coordinador, tal vez con el tiempo si también deja a un lado la soberbia y la desconfianza de ver “moros con tranchetes” dentro de los priístas, aun no se ha dado cuenta que hoy solo hay un grupo de priístas, que son los calzadistas, ya noi hay más grupos que este. De Joaquín Cárdenas Gómez, no hay mucho que decir, aun no digiere lo que es un diputado y el trabajo que debe desempeñar.

Así las cosas, el segundo sexto está por comenzar y los diputados aun no resuelven sus problemas. En la Junta de Concertación Política, empieza apenas el verdoso Ricardo Astudillo Suárez, quien aun no ha podido resolver los problemas dentro de su partido, sus allegados también lo tildan de soberbio y sin experiencia.

Qué decir de José Luis Aguilera, joven convergente, quien ante tanto problema de sus compañeros, temporalmente se ha separado de la Junta de Concertación Política. Los maestros se muestran con mayor experiencia, están tranquilos observando el panorama, inteligentemente esperando cumplirle al gobernador, con quien hicieron la alianza electoral. Y Crecenciano Serrano Hernández, de origen perredista, ni suda ni se acongoja, también prefiere están bien con quien gobierna el estado, en espera de que las aguas vuelvan a su cauce, entretanto no se mete en problemas. Así las cosas, el trabajo legislativo serio, aun no comienza y el tiempo de seis sextos del periodo constitucional ya consumió el primero.