¿CRÓNICA ANUNCIADA? |
Nada de eso. Todo pudo suceder el pasado viernes 26 en la sesión del pleno de la LVI Legislatura del Estado. De los IX asuntos que se contenían en el orden (o desorden) del día, el de mayor interés, que no de mayor importancia, era el saber en manos de quién iba a quedar la presidencia de la mesa directiva de la Legislatura, por el segundo periodo del primer año de ejercicio constitucional que comprende seis meses, de abril en adelante. Y digo la presidencia por que la vicepresidencia y las dos secretarías que, entre todos conforman la mesa directiva, no tienen la mis relevancia que la presidencia. La sesión del pleno, o sea donde se reúnen los 25 diputados y discuten en público los asuntos del orden del día, se programó a las 14:00 catorce horas, pero como no podían llegar al arreglo se atrasó una hora, empezando a las 15:00 quince horas. Una hora de retraso sin justificación legal para ello. Antes de las dos de la tarde (o sea las 14:00 horas) ya los diputados se encontraban en el interior del inmueble, pero todos por ningún lado; unos en el salón del pleno, otros en el patio, otros en la sala de la planta alta, otros en mesa directiva, otros más iban y venían. Unos nerviosos, otros tranquilos y más de algún molesto. Mientras asesores, personal de la legislatura, periodistas y demás asistentes comentaban sobre quién sería él o la presidenta de la mesa directiva. En el mismo instante en que todo esto se sucedía, los niños legisladores, esos sí, en completo orden iban abandonando el inmueble que alberga la sede de la sala de pleno de la legislatura, ellos ya habían terminado su trabajo legislativo en tiempo y orden. Fueron un vivo ejemplo de lo que debe ser un legislador. Pronto se retiraron los niños legisladores. Y el “show” continuó. Todos sabían que la presidencia volvería a quedar en manos de un priísta, pero ¿quién era ese priísta? Algunos medios de comunicación lo adelantaron si tener la certeza, se la jugaron periodísticamente. Ahora el problema estaba al interior de la bancada priísta que se había dividido en dos; unos que apoyaban a Fabián Pineda Morales y otros a Dalia Garrido Rubio; en tanto Hirám rezaba para que volviera a repetir, pero ya nadie lo apoyaba, a tal grado que de una vez le querían quitar la coordinación. La votación se ganó por un voto de diferencia, se dijo entre los enterados, esa fue la raquítica diferencia, un voto, por lo que si las matemáticas no fallan, se dividieron entre cuatro y cinco legisladores. Varios coordinadores de otras bancadas tenían sus preferencias, a grado tal que más de alguno quería que Hiram repitiera, pero ellos no contaban en la toma de decisión del grupo priísta. Una vez que llegaron al acuerdo de la presidencia, le siguieron los otros cuatro cargos. La mesa que presidirá el primer informe del gobernador quedó conformada por cuatro fuerzas políticas; PRI, PAN, PRD y Nueva Alianza. Otra decisión problemática fue al interior del PAN, ¿quién de los diez panistas estaría en la mesa? Decisión política y salomónica adecuada; eligieron a uno de los cuatro disidentes. Así las cosas, la propuesta al pleno de la Legislatura se formó por 22 diputados ¿y los tres faltantes se preguntaban, quiénes fueron y por qué no firmaron el acuerdo? Al final todos “contentos”, la propuesta abierta se votó de manera “económica” y no por ello vaya usted a creer, amigable lector, que me refiero a que hubo dinero de por medio, no, sino que así se llama una de las formas de votar entre los legisladores; estas son: la nominal (por nombre y apellido), la económica (todos de pie), la que es por cédula (secreta). 25 votos a favor de la propuesta que inicialmente presentó la bancada del PRI. Ya resuelto el problema, el presidente del comité directivo del PAN, que también es legislador, dijo a quien esto escribe que había sido un buen acuerdo político en aras de la institución legislativa. Y no le faltó razón, ellos decidieron impulsar a uno de los diputados de su grupo que se siente marginado, no incluido en la toma de decisiones, a Gerardo Cuanalo Santos. El verdoso ahora es el coordinador de la junta de concertación política y el joven convergente deja la mesa directiva el día ultimo del este mes, quien además le aclaró a los ignorantes que él sigue formando parte de la junta de concertación. Así que todas las fuerzas políticas representadas en la Cámara de Diputados han sido incluidas. La nueva presidenta de la mesa directiva, Dalia Garrido (nada que ver con Pancho Garrido), lo dijimos en anteriores columnas, es una mujer cuajada, relajada, cerebral; ella ya tenía instrucciones y solo faltaba esperar. Los desesperados estuvieron a punto de descarrilar el tren priísta y eso les pudo costar muy caro. Deben entender que ahí no hay “figuritas”, es un grupo y como tal deben trabajar en forma conjunta, consolidar los trabajos legislativos y dejar a un lado los “narcisismos” de más de uno que ya están pensando en la próxima elección y buscan posicionarse políticamente a como dé lugar para brincar a una nueva posición lectoral en la elección del 2012. Además, respetando la autonomía entre poderes públicos, también forma parte del grupo político del gobernador y eso no debe olvidárseles. Suponemos que la nueva presidenta de la mesa directiva de la LVI Legislatura, ahora sí tendrá tiempo para tratar y desahogar todos los asuntos de su competencia y no poner pretextos para dejar de atender el trabajo legislativo, como ya se había hecho costumbre. Por esa razón perdió la reelección el diputado Hirám Rubio García, lo subyugó la soberbia. Ni modo. Y si no se pone a trabajar, hasta la coordinación le quitan sus inquietos compañeros. |