DESORDEN Y AFANES PROTAGÓNICOS |
Estas son algunas de las características que han distinguido a varios de los diputados a la LVI Legislatura del Estado de Querétaro ¿y el trabajo legislativo en beneficio de los queretanos? Ese puede esperar, total el contrato social entre el pueblo que los eligió y los diputados fue por tres años, con derechos incontables en beneficio de estos últimos, sin posibilidad de ser rescindido. Hay que aguantarlos y pagarles, sin distinción alguna, durante todo ese tiempo, aunque su profesionalismo, capacidad, conocimiento, entrega, disposición y producción sea mínima y deficiente. Además, con el beneficio para los ¿subordinados? del pueblo a volver a ser elegidos para otro cargo público en las próximas elecciones ¡Esa es la triste realidad! El pueblo tiene las autoridades que merece, reza una sentencia y ¿cómo no?, si el mismo pueblo fue quien los eligió. Cuando iniciaron los trabajos los diputados a la LVI Legislatura, la esperanza de que fueran diferentes a los anteriores y anteriores a ellos, por razones de juventud, de nivel de estudios profesionales, de antecedentes profesionales y otras virtudes que aparentemente los iba a caracterizar, la población esperaba algo diferente de estos diputados y diputadas; se esperaba mayor entrega, mayor rendimiento, más trabajo (bueno, por supuesto), en fin, mejores resultados ¡Oh sorpresa! Varios de ellos resultaron ser peores y aumentados que sus antecesores. Sus filias y fobias las “litigan” en los medios de comunicación y todo lo vuelven mediático y no con ello quiero decir que en más de alguna ocasión no les asita la razón sobre aquello que “suben” gustosos a los medios de comunicación. Y no falta quien les abra los micrófonos y páginas periodísticas para ventilar sus problemas; ¿y aquellos asuntos por los cuales les paga la sociedad? éstos no importan, quedan rezagados y olvidados, no les dan importancia o les restan interés ¿y las leyes que beneficien a los queretanos? ¡A quién le importa! A fin de cuentas con leyes o sin leyes la sociedad en su conjunto, con o sin diputados, sigue trabajando, produciendo, generando empleos, generando riqueza, en constante movimiento, porque, esta sí, si no trabaja no hay dinero y si no hay dinero no hay paga. Las últimas semanas han sido de constantes conflictos entre los legisladores: denuncias, querellas, acusaciones, amenazas, quejas; todos contra todos (bueno, casi todos). Aquí algo de ellos: “que hay mucho trabajo rezagado; que tal o cual comisión de dictamen no trabaja; que hacen uso indebido de las prerrogativas; que hacen proselitismo político-partidista con dinero público; que son misóginos; que no aprobarán matrimonios “gay”; que no legislarán sobre adopciones de parejas “gay”; que en la legislatura hay sexo pronto y expedito; que se embolsan las prerrogativas destinadas al trabajo legislativo y apoyo ciudadano; que no tienen derecho a vacaciones los diputados; que no van a trabajar los legisladores; vamos, la listas de acusaciones mutuas es interminable. En tanto que el trabajo en beneficio de quienes les pagan, no se hace, actividad que consiste en crear o reformar el marco normativo queretano para que los habitantes del estado y todos aquellos que llegan a radicar a este, aspiren a tener mejores estadíos de vida ¡Qué pena! Amable lector, usted podría preguntar si algunos de los legisladores de uno u otro partido son mejores o peores y la respuesta ciudadana es la misma: “todos son iguales”, no importan los colores del partido, el problema es la militancia, todos van sobre los mismo: el poder por el poder, el dinero, la influencia; buscando resolver su futuro, como ya lo han hecho muchos de ellos. Claro que no falta quien afirme que los del “cambio” tan anunciado y promocionando resultaron un fracaso, un fraude, peor que aquellos que gobernaron durante 70 años y tuvieron que volver al poder; dice ya un dicho que se ha hecho popular: “que se vayan los pen… y regresen los rateros”. Total que la ciudadanía incrementa su desilusión en contra de la clase política por la falta de resultados. Eso sí, la política gobernante sigue produciendo, como antes, millonarios en solo tres o seis años; lo único que ha cambiado son los colores de los partidos en el poder, la esencia negativa y maligna de la mayoría de los políticos sigue incrustada hasta los huesos, vamos forma parte, ya, de la esencia del político ¿Hasta cuándo cambiarán los políticos? El pueblo se cansa y luego se preguntan por qué hay tanta violencia, por qué hay tanta delincuencia, por qué la generación de tanto delito. La respuesta es sencilla: los políticos han sido ejemplo de la delincuencia y hoy son tristemente emulados. |