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ENÉSIMO LLAMADO DE FELIPE CALDERÓN

Para que la sociedad en su conjunto le ayude a resolver parte de los problemas que su gobierno no ha podido solucionar. Y le formula cuatro solicitudes a la sociedad, a saber: 1.- Que la sociedad actúe como vigilante de los servidores públicos que trabajan en los tres niveles de gobierno. 2.- Que los ciudadanos participen más activamente en el observatorio ciudadano. 3.- Que la sociedad revise los avances del acuerdo sobre la seguridad, la justicia y la legalidad. 4.- Y último ruego a la sociedad, que le formulen propuestas específicas, más allá de repartir culpas. Y todavía fue más lejos el Presidente cuando dijo: “a comenzar ahora una nueva etapa, más profunda, de compromisos concretos, de exigencia clara a todas las autoridades” ¡Hasta ahora pide compromisos concretos! Esto y más dijo el Presidente en la reunión que sostuvo sobre el Dialogo por la Seguridad, Evaluación y Fortalecimiento, en la que reconoció que es preocupante el incremento del índice delictivo en México ¡Ah pues!.

¡Que Presidente! ¿Acaso preguntó a los mexicanos si debía enfrentar su propia “guerra” en contra de la delincuencia organizada sin ninguna estrategia previa? ¿Acaso preguntó a los mexicanos si podía incrementar el 400% del personal en la Semarnat, que pasó de poco más de 6 mil plazas a más de 22 mil? ¿Acaso preguntó a los mexicanos si era conveniente que despidiera a Fernando Gómez Mont de la Secretaría de Gobernación? Estas y muchas preguntas más podrían plantearse al Presidente sobre sus tropiezos ¿Entonces, porqué pretender corresponsabilizar a la sociedad en algunos de sus fracasos, pidiéndoles que aporten propuestas? Seguramente ya prepara su salida y no pretende irse solo con tanta responsabilidad, es mejor culpara también a la sociedad de los fracasos “colectivos”; ¡fuente ovejuna!.

A casi cuatro años de gobierno federal y ante el aplastante fracaso de algunas de sus políticas emprendidas por “su gobierno”, como lo es la falta de fuentes de empleo que prometió a los mexicanos desde su campaña, o la crisis económica nacional que no ha podido ser superada, o el total  descontrol y crecimiento de la delincuencia organizada; ahora resulta, una vez más, que el Presidente pide que la sociedad civil le resuelva los problemas que él y sus miles de empleados no han podido solucionar, a pesar de que su plantilla laboral ha crecido como nunca.

Dijo el Presidente que no hay soluciones que se den por decreto ni por buenas intenciones ¿hasta ahora se da cuenta de ello? ¡Claro que no! Por supuesto que para dar solución a cualquier problema debe plantearse bajo una metodología precisa, clara, contundente, incluso científicamente. El Presidente debió saber bien a bien el poderío de la delincuencia organizada para después combatirla; esta no solo son estupefacientes, es mucho más que eso y esta delincuencia tiene sus cómplices con delincuentes de cuello blanco que invierten el dinero, que compran cargos públicos, que apoyan candidatos, que compran empresas, ranchos; es una empresa multimillonaria ¿acaso pensó que con matar a dos o tres “capos” de la droga todo iba a terminar? Pensar así, fue más que infantil.

Todo esto que le comento, sucedió, para estar a tono, en el “casino” del Campo Marte, el pasado 2 de agosto por la noche. Y no crea usted, gentil lector, que simplemente estamos en contra de las propuestas del Presidente, no, lo que sucede es que sus propuestas, sin legislación que las soporte, son inviables. Por ejemplo, pide a la población que actúe como vigilante ¿para qué? Si muchos de los abusos están a la vista de todos y las mismas autoridades no hacen nada y si se presenta la denuncia, le piden que comparezca a ratificar la misma. Vamos, se pone en peligro al pobre ciudadano. Que se participe activamente en el observatorio ciudadano ¿Para qué? Si a todos los que nombran en los observatorios normalmente son allegados a los propios gobernantes y se les pide callar antes de hablar. Revisar los avances de los acuerdos sobre Seguridad, Legalidad y Justicia si todos sabemos que los muertes en este sexenio ya rondan los 30 mil, que las cárceles no son centros de reinserción social, sino universidades de la delincuencia y, por si esto fuera poco, están saturadas de delincuentes y, dice el Presidente, que entre la refriega hay “daños colaterales” que son ignorados y ni la CNDH puede hacer nada. En fin, aunque no le agrade al Presidente Felipe Calderón, hasta ahora, solo él carga con la mayor culpa de todo lo malo que sucede a los mexicanos ¿Quería ser presidente, no? Ahora que se aguante.