¡IRRESPONSABLES GENERAN CAOS EN LA CIUDAD! |
¡Cómo no recordar el Querétaro de hace apenas 30 años! Las acciones de muchos de nuestros gobernantes han propiciado un severo caos en la ciudad de Santiago de Querétaro, entonces llamada simplemente Querétaro. ¿Alguien conocía de congestionamientos vehiculares? No existían. Claro, una de las razones de peso es que no había tanto vehículo y la ciudad era pequeña. Incluso la entonces avenida llamada “La Calzada”, ahora Ezequiel Montes, llegó a ser de doble sentido, eso ayudaba a la fluidez del tránsito de los vehículos. Hoy en día ya ni en un solo sentido es suficiente y si a esto le agregamos la pésima ¿sincronización? de la semaforización, la situación se agrava. La carretera federal que se construyó para que el tránsito pesado no pasara por la ciudad, hoy llamada Bernardo Quintana, se convirtió en poco tiempo en una simple avenida que tampoco es suficiente para desahogar con fluidez el tráfico del autotransporte, y la amenaza latente de que se agrave con la “estupidez” de los ingenieros en vialidad al haber conectado el nuevo circuito Fray Junípero Serra, a esta peligrosa avenida; circuito que enlaza a todas las nuevas colonias de los ricos fraccionadores que por doquier les autorizaron cambios de uso de suelo para convertir las reservas territoriales en zonas habitacionales; el suelo lo encarecieron ficticiamente creando más y más problemas de vialidad. Todavía en el sexenio de Enrique Burgos García, el área que hoy ocupa la colonia Milenio y sus ampliaciones, era una zona totalmente despoblada, llena de matorrales, nopales silvestres, garambullos y su fauna de zorrillos, conejos, tlacuaches y una vasta gama de pájaros; los vecinos del lugar “peleaban” esas tierras como suyas y la autoridad los expulsó, para que, en poco tiempo ese lugar quedara en manos de no se sabe quien, se le autorizara el cambio de uso de suelo, se le dotara de agua y todos los permisos para hacer de una tierra en breña, una de las zonas más caras de la ciudad. A un lado de la antigua carretera, llamada por los queretanos como la “cuesta china” (sur poniente) se formaba una pequeña cañada por donde corrían las aguas pluviales hasta llegar al “río Querétaro”. Zona que por su propia naturaleza era federal. Hasta ese lugar llegó Milenio III, se construyeron nuevas colonias, vamos incluso lo que hoy es la Universidad Cuauhtémoc era escurridero de agua pluvial. Ya nada de esto existe y las zonas habitacionales crecieron sin control alguno. Particulares “privilegiados” se apoderaron de esas zonas federales, las prescribieron, les concedieron cambios de uso de suelo, taparon los escurrimientos de las aguas pluviales y ahora ya no hay salida para esos torrentes y luego nos quejamos de las inundaciones por cualquier lluvia. Vaya, también invadieron a los lados de la antigua carretera “federal” para construir grandes edificios. Siguen pues estrangulando las pocas vialidades que hay en la ciudad, en tanto que el crecimiento de los inmuebles, como negocio, está en Jauja, a su máxima expresión, como nunca. En alguna ocasión hubo quejas por la creación de colonias como Carretas, Jardines de la Hacienda, Jardines de Querétaro, incluso la Cimatario, ya que se estaban utilizando tierras de cultivo para hacerlas zonas habitacionales que a la fecha también se inundan con cualquier lluvia pertinaz. ¿Cuántos se han enriquecido con la desgracia de los queretanos? Muchos y aun lo siguen haciendo. Responsables del latrocinio del patrimonio de los queretanos, no los hay, ni los habrá. La ciudad sigue enfermándose con el caos generado desde ese entonces y no hay quién detenga los crímenes ecológicos. Ahí está el Cerro del Ermitaño, considerado como “pulmón” para miles de queretanos que habitamos esta ciudad, en donde se ubica una pequeña porción de tierra considerada como reserva territorial para la recarga de mantos acuíferos y producción de oxigeno. Francisco Garrido, siendo presidente municipal emitió un decreto para impedir que se cambiara el uso del suelo, pero el torpe invadió los territorios de Huimilpan y el Marqués. Ya como gobernador, corrigió el error y muchos le aplaudimos por la medida sensible y humanitaria. ¡Un defeño vino a defender a los queretanos! Craso error de apreciación, el gobernador fue autorizando poco a poco cambios de uso de suelo, sí, lo único que hizo fue evitar que los dueños de esas tierras las vendieran e hicieran uso de ellas; la trampa consistió en monopolizar el cambio de uso de suelo a grado tal que mandó construir su “Partenón” en esa zona y Manuel González, entonces presidente municipal mandó hacer el suyo; no les alcanzó el dinero para terminar sus obras “faraónicas”, dejaron endeudados al actual gobierno, pero, eso sí, generaron con recursos públicos vialidades en zonas de reserva y autorizaron más cambios de usos de suelo para más fraccionamientos. ¿Responsables de los abusos desde ese entonces? No los hay. Eso sí, muchos nuevos ricos desde entonces y la ciudad sigue estrangulándose más y más. Y si nos trasladamos a las Delegaciones del municipio de Querétaro, cualquiera, incluso la antes despreciada Santa Rosa Jáuregui, sucede exactamente lo mismo, una copia fiel de los abusos de las autoridades en turno desde hace muchos años. ¿Responsables del irresponsable caos que hoy enfrentamos? No los hay, pero lo más delicado es que el problema puede seguirse agravando si no se toman las medidas urbanísticas y ecológicas apropiadas, antes de que terminemos en el centro de un torbellino que nos destroce aun más. Algunas de las nuevas obras públicas ya iniciadas por las actuales administraciones, tanto estatal como municipal, solo serán un pequeño paliativo si no se contiene el caos institucionalizado y conste que no estamos peleados con la modernidad, pero sí lo estamos con el desorden, con los abusos, con las trapacerías de las autoridades que solapan, protegen e impulsan todos estos abusos. Una veta más de oportunidad para los actuales diputados para atajar a los rapaces de la construcción. Desde la LII Legislatura se han realizado proyectos y más proyectos para modernizar el Código Urbano y estar a la vanguardia, pero nada después de 12 años de trabajos. ¿Hieren grandes intereses con la modernización del Código? Claro que sí, por eso no han podido avanzar en la materia. Esperemos que ahora haya la suficiente sensibilidad y fuerza de voluntad en los actuales legisladores para trabajar en pro del bienestar de quienes viven en esta metrópoli y, ya no digamos castigar, sería mucho pedir, pero sí limitar las ilimitadas ambiciones de muchos constructores que solo han pensado en ellos y autoridades que se han coludido con la riqueza para gozar de los beneficios que les ha traído en forma conjunta la “modernidad”. |