LA IGLESIA CATÓLICA VS EL ESTADO MEXICANO |
Una vez más, la jerarquía católica combate una de las instituciones más prestigiadas del estado mexicano: la Suprema Corte de Justicia de la Nación y tilda de corruptos a los ministros; de paso identifica a Marcelo Ebrad, gobernador del DF, como el corruptor de ministros. La difamación en todo su esplendor. A 150 años de distancia, parece ser que no se han dado cuenta los jerarcas católicos que ya no son autoridad en el reino terrenal y que su “reino está en los cielos”; que desde las leyes juaristas, dejaron de controlar las instituciones y dejó de existir, desde entonces, su propio tribunal, el de la “Santa Inquisición”, que acusaba, presentaba pruebas, juzgaba, sentenciaba y mataba, privaba de la vida a todo aquel que se oponía a su torcida política religiosa de sojuzgamiento ¡La iglesia católica ya no es autoridad! Y todos sus ministros tienen la obligación de obedecer las leyes terrenales y a las autoridades civiles mexicanas, les guste o no les guste. La resolución de la Suprema Corte de Justicia, que declaró la constitucionalidad de dos artículos del Código Civil del DF, puso los pelos de punta a la jerarquía católica. Los dos preceptos en materia civil refiéranse al matrimonio de personas del mismo sexo y a la posibilidad de que estos puedan adoptar. Los dos artículos ya estaban vigentes y lo único que hicieron los ministros de la Corte fue declarar su constitucionalidad, toda vez que ambos no violan garantías individuales; por el contrario, son preceptos que respetan, entre otros, el derecho de igualdad y la no discriminación. Así de sencilla y trascendente fue la resolución de los ministros, lo que trajo aparejada una andanada de descalificativos, de ofensas que llegan al extremo de llamarlos corruptos, todo esto por parte de la jerarquía católica ¡Y no hay autoridad en la Secretaría de Gobernación que los ponga en orden!. Utilizando una frase de la doctrina católica atribuida a Jesús de Nazaret, dirigida a los hombres de esta tierra: ¡amaos los unos a los otros! entonces ¿por qué tanto odio el de los ministros de esta doctrina en contra de los hombres? Lo que han dicho los jerarcas católicos en contra de autoridades civiles de México, no solo atenta contra su propia doctrina, sino que es un ataque directo al estado mexicano, al intentar desprestigiar a uno de los tres poderes democráticos que constituyen el gobierno mexicano, de paso se llevan al gobernador del DF. Su justificación: que la resolución de la Corte va en contra de la familia, desnaturaliza a la familia, la corrompe, la destruye y ataca la doctrina de Dios. Vaya desfachatez de aquellos que desde hace siglos han mostrado con singular alegría lo contrario a su prédica ¿Ya se les olvidó a estos sacerdotes los Conventos llenos de fetos? ¿Se olvidaron de tantas violaciones sexuales cometidas entre la feligresía? ¿Eso no atentó contra la familia? Hay mucho más ejemplos ¡Cínicos!. Vea usted gentil lector parte de algunos rituales religiosos (católicos) que atentan contra las familias. Los católicos no pueden comulgar (recibir el cuerpo de Cristo) si no están casados por la iglesia, no importa si están unidos en matrimonio por la ley civil o si viven en concubinato. Un niño nacido de hombre y mujer no puede ser bautizado si sus padres no están unidos por la iglesia. Una persona divorciada no puede contraer nuevas nupcias si no ha logrado, como Vicente Fox y Marta Sahagún, el, divorcio eclesiástico. Los que no cumplen con algunas de estas “reglas”, están condenados al infierno. Vaya pues, que los ministros no promueven la unión familiar que tanto alegan defender, ni aun en tratándose de matrimonios, uniones libres o concubinatos si no siguen sus rígidas reglas. Pero en otros casos han aflojado, se han adecuado a los nuevos tiempos, a los cambios de cultura. Vea si no. Hace 50 años, era imposible que una pobre mujer ingresara a los recintos o casas de Dios, si no portaban un velo en la cabeza. Hoy ya ni velos venden. Hace 40 años era imposible que una mujer entrara a los mismos recintos si vestía pantalón. Los sacerdotes las corrían. Hoy ya todas usan pantalón y no pasó nada. Hace no mucho era “pecado” aplaudir en el interior de las iglesias. Hoy los mismos sacerdotes piden aplausos a los feligreses. También hace no tanto tiempo era imposible tocar música que no fuera sacra en las iglesias. Hoy amenizan ellos, los curas, con música sus ceremonias religiosas, hasta con mariachis. Todo cambia, nada es inmutable. Aunado a esta torpe e injustificada desintonía, se suman algunas voces de panistas (otros lo aceptan) haciendo la misma crítica y descalifican la misma resolución, aludiendo a que los ministros pasaron por alto el interés superior del menor y sobrepusieron el interés del adoptante sobre los menores adoptados. Aquí una recomendación para estas inoportunas y trasnochadas opiniones discordantes. Lean o escuchen los debates de los ministros de la Corte y se darán cuenta que están supra equivocados. Todos estos argumentos fueron analizados, debatidos, discutidos, comparados y siempre impusieron, sobre todo, el interés superior del menor. Los ministros cuidaron en extremo que este fuera el derecho superior sobre cualquier otro. Y así resolvieron. Quienes opinan lo contrario se confunden y, supongo, nunca escucharon los debates; o de plano, actúan de mala fe para confundir a la población y tener argumentos para descalificar una excelente resolución de la Corte. En conclusión, los jerarcas católicos además de estar tremendamente equivocados, actúan de mala fe, contraviniendo su propia doctrina y vituperan a la autoridad. Como ellos lo hacían hace no mucho, “debieran quemarlos en leña verde para que se les salga el demonio” ¡Ah que ministros de la religión! ¿Estarán buscando otra guerra cristera? En fin, ¡la tierra no es el reino de Dios! Así que como dice el dicho popular: “cada chango a su mecate”. |