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MÉXICO INGOBERNABLE

¿Para qué sirven tantos pésames ante tantos homicidios? ¡De nada! Los pésames, las exigencias de esclarecimientos, los repudios, las condenas, cobarde asesinato, se aplicará toda la fuerza del estado, no debemos permitir que el crimen intervenga en las elecciones, etc; las declaracioncitas de los políticos no resuelven el problema de fondo: “la ingobernabilidad que se vive en México”. Traigo este asunto a colación, por los homicidios, hoy llamados elegantemente ejecuciones, que a diario se cometen en la mayor parte de la república mexicana. Mientras los políticos se disputan los espacios de poder y practican la diaria verborrea que los caracteriza, el país se les deshace en las manos.

Hoy lunes  28 de junio, ha llamado la atención de los políticos y los medios de comunicación están que no saben cómo ordenar sus programas para narrar varios homicidios cometidos en el curso de la mañana, a eso de las 9:30 horas, en el estado de Tamaulipas; “lo importante” de la noticia: la ejecución de uno de los candidatos al gobierno del estado, asesinaron a Rodolfo Torre Cantú y a 5 personas más, otro gravemente herido al borde de la muerte; mataron al candidato de la alianza PRI-Verde-Nueva Alianza.

Ante este execrable hecho, otro más de tantos sucedidos a lo largo y ancho del país, generó el tsunami de declaraciones que ahora inunda todos los medios de comunicación a esta hora, tanto locales como nacionales, declaraciones de Braulio hasta Beatriz, pasando por el Secretario de Gobernación y el mismo Presidente de la República. De nada sirven ya las advertencias o amenazas de las autoridades si la delincuencia organizada ha dado pruebas fehacientes de su poder. Trabajaremos sin descanso hasta encontrar a los responsables, dijo el Presidente de la República; el gobierno federal actuará con firmeza, abundó el Presidente ¿Para qué? ¡Ya están muertos! Los conductores de los medios radiofónicos y televisivos y no podía faltar el internet, todos abundan en el tema. Todos coinciden en que el occiso Rodolfo Torre sería el próximo gobernador de Tamaulipas. Hasta ahora, nadie ha podido o ha querido detener al crimen organizado, en tanto este se enseñorea haciendo gala de su brutal e incontrolable fuerza. Las autoridades formales, en sus distintos niveles de responsabilidad, no han sabido el cómo para contener el la ola de violencia que azota a la nación mexicana ¿Cómo recomponer este clima de violencia y convertirlo en paz social? ¿Cómo poner al estado mexicano al frente de la pacífica sociedad y derrotar inteligentemente a la delincuencia? Hoy en día parece imposible lograr este objetivo. Eso pasa por tener autoridades ineptas, corruptas, cínicas, improvisadas, deshonestas que solo piensan en la forma de enriquecerse lo más rápido posible. El ejemplo más claro e inmediato de rampante corrupción  lo tenemos con Vicente Fox Quezada, que protegió al “Clan” de Marta Sahagún de Fox y sus hijos Bribiesca, “Clan” que se enriqueció al amparo del poder, esparciendo la corrupción por doquier, dejando al municipio de Celaya, Guanajuato, en manos de la delincuencia organizada, lugar donde sentaron sus negocios los Bribiesca-Sahagún. Nadie les hizo nada, la impunidad por encima de cualquier norma.

La seguridad es tarea de todos, de constante colaboración, de entendernos en lo esencial. La autoridad debe darle a la sociedad las herramientas adecuadas para que puedan cumplir con su responsabilidad de cooperar en la seguridad, no solo números telefónicos para denunciar a los delincuentes, si los propios malhechores graban las conversaciones telefónicas; así ¿quién quiere denunciar? Todo es temor, preocupación ante la ola delincuencias que poco a poco permea en lugares en los cuales antes no había violencia. Las declaraciones de Felipe Calderón, en cadena nacional, no intimidan a la delincuencia organizada. Si las autoridades formales no pueden, la sociedad entera está a merced de la delincuencia ¡No queda más remedio que ayudar a las autoridades en el fortalecimiento de la seguridad pública por el bien de todos! Pero, esas autoridades deben crear más y mejores instrumentos que garanticen la participación segura de la ciudadanía en el fortalecimiento de la seguridad pública para que funcione de manera efectiva. Las declaraciones, hasta hoy, de los responsables de la seguridad pública, han sido infructuosas, la inseguridad se agudiza, se enseñorea ante la incredulidad de nuestras autoridades.