NO MEREZCO REGAÑO |
Así se justificó el magistrado del Tribunal de Responsabilidades Administrativas del Municipio de Querétaro, Oscar García González cuando por “boquiflojo” le llamó la atención el presidente municipal, así como al Auditor Superior del Municipio Juan Pablo Rangel García, al presumir responsabilidad adelantada en contra de varios ex servidores públicos que trabajaron en la administración municipal de Manuel González Valle, por diversos abusos cometidos durante su ejercicio administrativo. Cuando el presidente municipal Francisco Domínguez, se encontraba fuera del país, los ratones hicieron fiesta y a voz en cuellos gritaron que ya podría haber responsables del “boquete financiero de 400 millones de pesos”, cuando que apenas los trabajos de auditoría están en proceso de conclusión, según afirmaron estos servidores públicos municipales. Declaraciones mediáticas que bien parecieron ocultar a los verdaderos responsables del abuso en el uso de los recursos públicos municipales de la anterior administración municipal. A la llegada del presidente de su “jornada laboral fuera del país, en Chile”, lo primero que hizo fue “regañar” a estas personas y el magistrado se manifestó inconforme con el regaño, afirmando que “no lo merece” porque no acusó a nadie, no determinó culpas, que son 13 las investigaciones y que las sanciones podrían comenzar a darse en un mes. El magistrado también atajó echando culpas a “algunos medios”, al justificarse que fueron estos los que le dieron el manejo a los datos. Total, que los señores, después de sus abusos y torpezas ahora se justifican y echan culpas a diestra y siniestra para resbalarse la responsabilidad por su indiscreción. Al final de todo este melodrama, resulta que ni el presidente municipal tiene atribuciones legales para regañar a ningún servidor público, ni tampoco los susodichos magistrado y auditor, tiene facultad alguna para dar declaraciones a los medios de comunicación sobre su trabajo. Para llegar a esta conclusión, es bien sencillo, basta dar una rápida lectura a las normas legales que regulan sus atribuciones como servidores públicos y en ningún supuesto legal aparece que el presidente municipal puede “regañar” a los burócratas municipales por alguna falta administrativa. Lo cierto es que el ex cajista Juan Pablo Rangel García y su compañero Oscar, debieran ser enjuiciados y despedidos por “boquiflojos”; eso sí constituyó una falta administrativa por dar a conocer públicamente datos de auditorías municipales y mucho menos atribuir culpas anticipadamente, aun que ahora inculpen a los medios de comunicación. Eso es faltar a la salvaguarda de la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que debieron ser observadas en el servicio público, independientemente de las obligaciones específicas que correspondan al empleo, cargo o comisión, todo servidor público, sin perjuicio de sus derechos y deberes laborales. Esto lo prevé el artículo 41 de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos. Consecuentemente, el presidente municipal debiera proceder legalmente en contra de estos dos servidores públicos municipales, denunciarlos e iniciar en su contra juicio de responsabilidad administrativa y dejarse de simples regaños como si se tratara de sus hijos ¡Por favor, compórtense como autoridades! |