NUNCA DEBE OLVIDARSE EL 2 DE MAYO |
Era sábado ese 2 de mayo de 2009 y Radio Universidad difundía (en vivo) un programa más con Ezequiel Martínez Ángeles, 26 años al aire “A Micrófono Abierto”, titular del programa. Todos sus colaboradores empezaban a desfilar por el micrófono, algunos periodistas, otros no, qué importaba, todos eran bienvenidos e invitados al programa y uno que otro adicto, más que aficionado “A Micrófono Abierto” también estaba ahí presente en el festejo; todos celebrábamos un año más de vida del programa. ¡Jamás imaginamos que sería el último al que asistiría el amigo, el periodista, el conductor, el padre, el esposo, el hermano!. Sí, no volvió a las instalaciones de Radio Universidad, “la maldita enfermedad” lo venció, nos arrebató al amigo, al periodista, al analista, al certero crítico, al periodista incorruptible. Muchos lo extrañamos, los corruptos se alegraron, ya no tuvieron el crítico sincero que denunciara sus abusos. En la radio lo seguíamos escuchando, solo unas cuantas semanas más, pero, sus programas eran grabados y siempre tan actuales que, al oírlo, imaginábamos que se difundían en vivo. Pero no, quedó su voz gravada para siempre, Ezequiel no volvió a regresar al programa. ¡Se le extraña hasta las lagrimas!. Hoy domingo, 2 de mayo, inaplazable como lo es el tiempo, se cumplió un año y por ello lo recordamos con singular alegría, a la vez que con inconmensurable tristeza. En verdad los queretanos perdimos no solo a una gran persona a un buen amigo, perdimos a un excelente periodista, como pocos hoy en día. Ezequiel Martínez Ángeles, puedo asegurarlo (sin herir susceptibilidades), el mejor periodista de su tiempo. Por crítico y severo, muchos simplemente lo consideraban un idealista. Y lo fue, sin soslayar que, como todo ser humano haya tenido sus defectos. Fue un idealista ¡efectivamente!, porque siempre luchó, por medio de la palabra y con el apoyo del micrófono abierto, a lo que la mayoría de los periodistas le teme y otros se coluden con la mediocridad, a decir la verdad, a enfrentar al poderoso abusivo, al político corrupto, a la iglesia solapadora, a los partidos políticos mediocres, a los gobiernos y gobernantes llenos de ineptitud y corrupción. Las tentaciones nunca lo doblegaron, ese es otro de sus legados que debe reconocerse y valorarse. Ezequiel no buscaba generar enemistades, sus ácidas críticas eras severas, mas siempre verdaderas; ello le generó en más de alguna ocasión, la animadversión de los criticados, animadversión que, también, en más de alguna ocasión pretendió acallar esa analítica voz que retumbaba en las sienes de aquellos que se veían descubiertos. Su nivel de análisis y síntesis abarcaba problemas mundiales, nacionales y locales; su vasto grado de cultura le permitía ese lujo. Sus amigos y colaboradores de “su programa”, sí, “su programa”, el cual muchas veces se buscó literalmente sacarlo del aire, tenían que cubrir ese perfil, ser parecidos a él, aunque nadie le igualó. Eso le valió ser el programa radiofónico más escuchado por la población que gustaba adentrarse en la verdad, sin matices que distorsionara la historia. ¡Cuántos periodistas llegaron a felicitar a Ezequiel, por su manera de hacer periodismo!. Estos periodistas le reconocían lo que ellos no podían hacer o no les permitían en sus empresas dedicadas al lucro de la comunicación social. A todo esto, se sumó la firmeza de rectores de la Universidad Autónoma de Querétaro, como Raúl Iturralde Olvera, que nunca osaron cancelar el programa, a pesar de haber sido presionados por esferas gubernamentales retrógradas; por el contrario, siempre le brindaron su apoyo y asistieron (y asintieron), en vivo, al programa de “A Micrófono Abierto”, como muestra de solidaridad a sus veraces críticas y análisis certeros, en apoyo a la libertad de expresión, aunado a la relación de amistad que con el paso del tiempo logró afianzar. No hubo censura a la libertad de expresión por parte de las autoridades universitarias, actitud nada gratuita, ¡Ezequiel Martínez, se ganó esa autoridad humana y periodística a pulso!. Sus detractores, siempre ocultos, agazapados, jamás osaron enfrentarlo. Un año ha transcurrido y aun no hemos encontrado la resignación de su partida, lo seguimos extrañando en “su programa A Micrófono Abierto”. Y más toda vía cuando físicamente ya no está con nosotros. Aun así, a pesar de la resistencia a reconocer y aceptar la verdad histórica de su ausencia física, sigue y seguirá presente en nuestra memoria y ahí estará. Desde este espacio físico un afectuoso saludo para el amigo y periodista Ezequiel Martínez Ángeles. |