OTRA MÁS. Por Héctor Parra |
Otra acción más de carácter positivo por parte del presidente del Tribunal Superior de Justicia en el Estado, magistrado Jorge Herrera Solorio, al promover la revisión integral y corrección de los Códigos Civil y Procesal Civil del estado; otra acción más que busca mejorar el marco normativo, después de los múltiples destrozos que hicieron los diputados de la pasada LV Legislatura del Estado, quienes al pretender generar una nueva legislación con el “estigma” de esa legislatura y la publicación oficial a cargo de Francisco Garrido Patrón, quisieron pasar a la historia como los reformadores; lo grave es que ahora se les conoce (debido a tanto error), como los “deformadores de la legislación queretana”. Lo mejor, que están haciendo eco al llamado del presidente del tribunal algunos legisladores de la LVI Legislatura, como Antonio Macías Trejo, presidente de la Comisión de Dictamen de Procuración y Administración de Justicia, al igual que Marcos Aguilar Vega. Ahora le comento estimado lector. El Código Civil que abrogaron (eliminaron) los anteriores diputados databa del año de 1990, el cual a su vez no había cambiado mucho del que regía desde 1950. Esta norma contenía 2926 artículos y para agregarle solo 17 artículos, los “sapientísimos” diputados alteraron la secuencia del articulado, lo que trajo, entre otras cosas, que las autoridades y litigantes, tuvieran que empezar de nuevo, cuando que en la forma y el fondo es el mismo Código Civil. Sumado a lo anterior, como bien lo precisan los presidentes del Tribunal Superior de Justicia y el de la Comisión de Dictamen, los diputados se equivocaron en muchas remisiones innecesarias. Eso sí, el Código ahora luce aparentemente como “nuevo”, aprobado el 1 de septiembre del 2009, a 25 días de que aquellos dejaran el cargo; y la publicación el 21 de octubre, Periódico Oficial número 80. ¡De lujo!, es nuevo. Pero nada innovador generaron los señores diputados a la LV Legislatura en materia civil, por el contrario, produjeron incertidumbre jurídica en su interpretación y aplicación. Ahora, nuevamente a corregirle la plana mal hecha a los anteriores diputados, a recomponer el daño que ocasionaron. De paso, una vez que los actuales diputados hicieran las correcciones pertinentes, guiados de la mano del Poder Judicial (los expertos en esta materia), sin dejarlos solos como lo hizo el anterior presidente del Tribunal Jesús Garduño Salazar, seguramente se lo agradecerá el personal que imparte justicia en esta materia y los abogados litigantes también, sería muy conveniente que regresaran el articulado en el orden en que se encontraba, puesto no hubo cambios de fondo ni de forma que valieran la pena la alteración del orden, así como de los Libros, Títulos y Capítulos; sí, de esos 2926 artículos ¿Modificar todo un Código Civil por la incorporación de 17 artículos?, fue la manera más clara de mostrar la vasta ignorancia, torpeza y sin razón de los anteriores legisladores que pasaron a la historia como lo peorcito. Aunque no los justifica el hecho de que nadie de los 25 diputados sabía de derecho civil, ni idea tenían de la práctica forense civil, de ahí tanta torpeza acumulada ¿Y los asesores? Se embolsaron las prerrogativas. Nada nuevo que decir del Código de Procedimientos Civiles, instrumento jurídico que corrió exactamente con la misma suerte que el Código Sustantivo. Este se conformaba de 970 artículos y ahora contiene 34 artículos más que no hacen ninguna diferencia; también alteraron el tradicional orden, lo que de suyo significa un problema para su exacta aplicación por parte de impartidores de justicia y litigantes. Las adiciones tan intrascendentes como inicuas, contrarias a la justeza jurídica no tuvieron razón jurídica de ser. Es más, para agravar el asunto no se consigue la “nueva” legislación editada, solo la anterior y todo mundo ha “parchado” y “rayoneado” el articulado de sus códigos viejitos ¡Hasta dónde hemos llegado! El único fin que buscaron los anteriores diputados, era trascender en el tiempo como los innovadores del derecho, razón que al final los llevó al extremo ridículo legislativo de destrozar el orden legal y constitucional que rige a los queretanos. No queda de otra que seguir corrigiendo la plana hasta dejarla bien; borrar y reescribir bien. Como lo dijo el diputado Luis Antonio Macías Trejo: “ahora a corregir el desorden que dejaron los anteriores legisladores”. Una vez más, enhorabuena por el presidente del tribunal superior de justicia, quien sin estridencias sigue avanzando de manera positiva en su quehacer de representar dignamente al Poder Judicial. |