Es la pregunta que flota en el aire ¿por qué abrir viejas herida, para qué? después de un año de acontecido, sobre la frustrada alianza política electoral en las pasada elecciones del 2009, entre Armando Rivera Castillejos, la ex dirigencia estatal del PRI y el PANAL. Estimado lector, para ubicarlo en el tema, varios medios de comunicación lo han abordado durante la semana que termina; aquí el problema. La intención era llevar a Armando a la presidencia municipal de Querétaro, por medio de una ¿alianza político-electoral?, a espaldas de la militancia priísta y aliancista, a escondidas de las bases que forman estos dos partidos políticos; aquel se arrepintió en el camino y los dejó tirados, previa advertencia que le hiciera el Secretario de Gobernación al mismísimo “Desarmándolo-juntos”. Ahora, después de un año, Armando Rivera niega haber dado su anuencia para que lo registraran como candidato de la alianza ante el IEQ. Hiram Rubio, ex delegado en funciones de presidente del PRI, hoy diputado; Braulio Guerra, actual delegado presidente del PRI y regidor en el municipio de Querétaro; y Abel Espinoza, diputado de Nueva Alianza hablan y polemizan el mentís de Armando. A la polémica se unió el presidente del PAN, Ricardo Anaya Cortés sin mayor trascendencia.
Es una lástima que, habiendo tantos asuntos vigentes de suma importancia, a un año de distancia, los políticos ventilen infructuosamente en los medios de comunicación, un hecho que, legal y políticamente no tiene trascendencia alguna, salvo que de mala fe busquen debilitarse mediáticamente e iniciar el golpeteo para las elecciones del 2012; el problema es que los dos partidos más fuertes pueden salir perdiendo de manera inicua, o sea perversamente se causen daño en forma tonta. La pesca de Armando, en su momento hirió el orgullo priísta: “llevar a un panista como candidato, que vergüenza”. Muchas quejas hubo en su momento y la más reiterada fue: ¿qué no hay priístas para ocupar la candidatura?; este acto bochornoso inicialmente dividió al priísmo queretano, el cual al final terminó unido en torno a la figura de José Calzada Rovirosa y Jaime Escobedo.
La escaramuza entre estos político perjudica a todos los participantes y por si fuera poco, arrastra a sus partidos políticos al abismo sin saber cuan drásticos pueden ser los daños colaterales. La verdad y suponiendo que hubiese sido mentira, lo de la alianza con Armando, el PRI y Nueva Alianza, quedó en un intento cuyas consecuencias hubieran sido imprevisibles. ¿Intentar asegurar el triunfo electoral de tal forma? No se sabe cuál hubiera sido el resultado. ¿Dividir al PAN con la aparente salida de Armando? cuando que el PAN ya se encontraba verdaderamente dividido, era infructuoso el intento. ¿Acaso Armando hubiera pedido a sus aliados panistas que se unieran a su candidatura? Seguramente lo hubieran mandado por un tubo, o sea no lo hubieran seguido en su loca aventura de buscar el poder por el poder. Además se hubiera tenido que salir del PAN y participar como candidato ciudadano, lo que le hubiera cortado sus aspiraciones de pretender ser gobernador y continuar con su grupo político. Simplemente no calculó, en su momento, que cavaba su propia tumba política; primero, no era seguro que ganara y segundo, sería expulsado del PAN, no sería aceptado en el PRI por disposición estatutaria y en nada le beneficiaría afiliarse a otro partido. Que pedía lo apoyaran más partidos políticos, era fortalecer un proyecto unipersonal y no colectivo, por ello tampoco resultaba productivo para nadie.
Por eso decidió no jugársela y prefirió dejar tirados a los veleidosos políticos proponentes, para continuar en las filas de su partido y ahí sí, seguir fortaleciéndose él y su grupo; a fin de cuentas Armando forma parte de un grupo importante de panistas cuyo proyecto político es la gubernatura, entre otros, proyecto al que se han sumado muchos jóvenes como José Luis Saínz, Marcos Aguilar, entre otros y no se diga el respaldo de algunos no tan jóvenes como Julio Sentíes o Guadalupe Murguía. Armando hubiera perdido todo por avaricia, aunque también influyó el jalón de orejas que recibió del Secretario de Gobernación, ese sí dolió.
Así las cosas, para Armando es mejor negar el pasado y pensar que solo se trata de una amarga pesadilla. El problema es que no lo dejan dormir tranquilo y los fantasmas lo persiguen, espíritus que no saben a dónde quieren ir y persiguen un objetivo que ni ellos mismos conocen.
No hay razón para el “desgaste infructuoso” de algunos políticos que tienen más que perder que ganar, como Hiram o Braulio y claro, el PRI. A diferencia de Armando, que le han dado gratuitamente los reflectores durante toda la semana con el tema y las reuniones ¿casuales? con algunos miembros de su grupo político en restaurantes; este político cosecha sin sembrar y en tiempos de sequía, en tanto que los otros permiten que se introduzcan a su parcela a llevarse la cosecha y todavía le dan bolsas para que cargue con más ¡Increíble que no conozcan la jugada. Ah bárbaros ingenuos!.
¿Qué Armando se someta al polígrafo? ¡Eso es para delincuentes! y hasta donde existe memoria política escrita en el Estado, Armando es solo un infractor de la Ley Electoral, por cuya culpa el IEQ multó a su partido por varios miles de pesos (500 mil aproximadamente) precisamente por andarse luciendo en espectaculares en tiempos no electorales, para promoverse en forma adelantada pues, tiempos en los cuales también mediatizó ese escándalo entre él y su propio partido político.
A Armando se le recuerda por eso y por endeudar al municipio con 500 millones de pesos, destinados a una obra que aun no sirve, conocida como el “aire-ferico”, en lugar de acua-férico ¡Parece que no lo conocen! Así es Don Armando: juguetón. Obtiene provecho de todo y sus enemigos políticos (hasta eso, los beligerantes son buenos amigos) que se “ponen de a pechito” para que les disparen ¡Uf!. Así que ¿para qué abren heridas ya cicatrizadas?, lo único que logran es lastimarse y volver a sangrar con el peligro de morir de hipoglucemia.
HÉCTOR PARRA RODRÍGUEZ