¿POR QUÉ TANTO DESATINO? |
La hiperactiva de desatinos y diputada federal, ante una total inactividad legislativa, ha emprendido una campaña mediática de declaraciones desafortunadas. Me refiero a la diputada Marcela Torres Peimbert, quien fuera la esposa del gobernador Francisco Garrido Patrón y, en su momento, presidente honorífica del Sistema Estatal de Desarrollo Integral de la Familia. Nunca empleada o burócrata del periodo gubernamental, 2003-2009, por ello sin ningún beneficio derivado de su trabajo remunerado, no protegida por la Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios, mucho menos beneficiaria del Contrato Colectivo de los Trabajadores de los Poderes. En lo que va de los últimos meses del año, van tres declaraciones mediáticas altamente desafortunadas por parte de la diputada federal. Eso sí, todas ellas pretendiendo defender lo indefendible, lo imposible histórica y jurídicamente. Vayamos a sus estridentes y desatinadas declaraciones. Una de ellas, cuando pretendió justificar el abuso en el uso de los aviones propiedad del gobierno del estado de Querétaro, el cual se utilizó para viajes de placer y diversión, en lugar de hacer uso de ello para actividades propias del ejercicio gubernamental. Dijo que el uso de las naves era derivado de una “prerrogativa que tenían”. En ese entonces la diputada, como esposa del gobernador, estaba al frente del DIF estatal, pero nunca fue empleada para referirse a “prerrogativas”; estas nacen o se generan como un derecho derivado de alguna norma jurídica. Y, de acuerdo a la Ley del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia, en ninguno de sus apartados existe la “prerrogativa” a que hoy se refiere la diputada federal. Sí, ese derecho de haber usado los aviones para su beneficio personal, esto es, para trasladarse en viajes de placer o de carácter familiar. Así que, en todas las ocasiones en que hizo uso de esas naves propiedad del gobierno del estado, o sea, propiedad pública, abusó de su situación personal, haber sido la esposa del gobernador. También se refirió a que, cuando ellos estuvieron en gobierno, dejaron al estado fuera del alcance de la delincuencia organizada, que al estado lo dejaron en “santa paz”. Nuevamente, la diputada federal se confunde y por lo mismo, se equivoca. Ella no ocupó cargo público alguno que se relacionara con la seguridad pública, o con la procuración de justicia, ni municipal ni estatal mucho menos federal ¿Entonces por qué pretender arrogarse ese supuesto beneficio que dejaron en pro de los queretanos?. La señora Torres nada tuvo que ver con el medio, solo ayudó a su entonces esposo, que ocupó el cargo de gobernador, en el DIF, solo eso y nada más. Otro destino más de la diputada federal que busca, mediáticamente estar presente en el ánimo de los queretanos. Lo malo es que lo hace por medio de desatinos, los cuales en toda la extensión pasan a ser mentiras. Cierto, el gobierno de Garrido hizo un trabajo medianamente reconocido, ya que esa era su obligación, de procurar la paz social por medio de la seguridad pública; sin embargo debe reconocerse lo que ellos desconocían, por no vivir en Querétaro, que esa paz social a la que se refirió la diputada, hace muchos años que gozamos de ella y lo menos que podía hacer el gobierno, fue mantenerla en igualdad de circunstancias en que recibió esa misma paz pública. |