¿QUÉ PARTIDO POLÍTICO GANÓ MÁS ELECCIONES EL 4 DE JULIO? |
En principio, considero que todos los partidos políticos han perdido la confianza de la ciudadanía, ya que nadie se escapa de obtener triunfos con un mínimo de votos, considerando el abstencionismo. Pero, así es nuestra pobre democracia, ganan las mayorías relativas, muy muy relativas que en ningún caso logran al menos el 50% del padrón electoral; no, apenas si consiguen la mayoría de las minorías. Nadie obtiene pues, al menos ese 50% de los empadronados ¿y cómo, si apenas acuden a las urnas algo más del 60% de ciudadanos que conforman el padrón electoral? Y de ese 60% que acuden a sufragar, los votos se distribuyen o reparten entre todos los partidos políticos. Así que, quien logra el 50% de estos votos, apenas si representa algo más del 30% del padrón electoral del estado que corresponda. Así pues, tenemos elecciones tanto constitucionales como legales que no se legitiman con la mayoría absoluta de la votación ciudadana ¡Pobre democracia! Y aun hay más, la repartición de esa fórmula de otorgar posiciones políticas a los perdedores de los perdedores, por la vía de la representación proporcional. Y por si lo anterior no fuera suficiente para demostrar lo escuálido de los “triunfos electorales”, los partidos políticos tienen que hacer frentes comunes o coaliciones o alianzas para obtener esas mayorías relativas raquíticas; además, algunos de esos “triunfos electorales” son impugnados por diversas razones que van desde la falta de equidad hasta el “fraude electoral”. Total que ni aun con la bajísima votación que obtienen los partidos se quedan conformes; no, hay que impugnar a ver si le arrebatan al contrario o los contrarios el “triunfo” por medio de argucias legales y no por medio del voto ciudadano ¡Y así nos gobiernan! ¿Quiere más argumentos negativos de los “triunfos electorales? Ahí va otro. Que se tienen que unir ideologías y principios contrarios a los propios programas de acción, para vencer al contrincante. Al final, más de algunos estados tiene “gobiernos híbridos”, sin ideología propia. Otra razón más para odiar los partidos políticos. Aquí un ejemplo, que firman convenios de coalición dos o más partidos políticos con candidatos que no son militantes de ninguno de los partidos postulantes. En verdad se merecen un ja, ja, ja estruendoso. Claro, al final logran su propósito, quedarse con el poder que les da mucho poder. Vea usted excelente lector de esta columna. En los 14 estados que hubo elecciones, también se disputaron las diputaciones locales, haciendo una gran sumatoria de 313 distritos uninominales. De las cuales el PAN solo logró el triunfo en 32 de ellos. El PRD la ridícula cantidad de 6 diputaciones locales. El PT la risible cantidad de 2. Ah, con la alianza de estos partidos en algunos estados aumentaron la suma a 45 diputaciones. El PRI, también con alianzas se llevó el triunfo electoral en 227 distritos uninominales ¿Qué le parece sufrido lector, aprueba nuestra democracia? No tenemos otra mejor; los diputados, contendientes en las refriegas electorales se niegan rotundamente a abrirle las puertas de manera accesible a la ciudadanía; eso sí, se presume que en la democracia se puede votar por quien uno elija; sí, pero la mayoría de los contendientes resultan ser unas sanguijuelas que solo buscan su propio beneficio o el beneficio del “grupo” al que pertenecen. Todos ganan perdiendo o perdiendo ganan, es lo mismo ¡Bonita democracia!. En síntesis, todos los partidos políticos a pesar de su debilidad democrática y lo escuálido de su fuerza, tienen cautivo al pueblo mexicano dentro del sistema libre y democrático que nos rige por medio de la Constitución Política; por cierto, instrumento constitucional hecho y deshecho por los mismos políticos que nos gobiernan. |